Una historia y un cotilleo
 
Tiempo de lectura: 3 min 20 seg

 
Hola querida,
muchas gracias por estar aquí. Lo agradezco porque no he cumplido ninguna de las estrategias escritas para conseguir que abrieras este email.
 
Con el tiempo te darás cuenta, o puede que ya lo sepas, que tengo mis propias leyes internas. Así mi negocio va a mi ritmo y no al de los demás. Me gusta llamarlo intuición. Y para que me conozcas un poco mejor, siempre voy a muerte con ella.
 
Volviendo a ti, sé que nunca te he enviado cartas. Y, aun así, tengo la sensación de que ya nos conocemos. Si también te pasa, por favor, contéstame a este correo. Mandar mensajes secretos (en sobres bonitos) a mis amigas era, sin lugar a dudas, mi pasatiempo favorito del verano.
 
¿Y ahora qué? ¿Qué hacemos aquí?
 
Venga, vayamos al grano. Tú has venido porque te conté que estábamos modo upgrade en la vida. Y quiero sorprenderte como me sorprendí yo al sentir la Epifanía.
 
Vayamos atrás en el tiempo. Dos semanas. Alerta spoiler: Aún vivíamos en nuestro ex hogar. Y el estrés ambiental no me dejaba dormir. Teníamos alquilada una casa adosada de estas que dan a la piscina de la comunidad. Durante un tiempo fue mi sueño cumplido. Pero aquella noche exploté. El ruido a altas horas de la madrugada me tenía desequilibrada. Y pensé: Aquí no puedo facturar 100.000 €. Eché la vista atrás y agradecí haber conseguido tranquilidad económica dentro de esas cuatro paredes. Sobre todo porque veníamos de unos años de cero ingresos y de poder comer gracias a los bizums de mamá y papá.
 
1:30 am.
Con ese pensamiento y un enfado de esos que sientes el fuego dentro, me fui a dormir.
 
5:30 am.
Abro los ojos. Escucho mi cuerpo: rabia y tranquilidad.
El cansancio me estaba pasando factura, pero detrás de esa emoción sentía una paz inmensa. Cojo mi esterilla de yoga y hago tres respiraciones.
Aclaración: tengo un bloqueo enorme con este deporte. Jamás lo practico, aunque está en mis objetivos desde hace tres años. No todo es perfecto darling.
Cuando termino mi práctica, la cual disfruto por encima de mis expectativas, decido entrar en idealista. Pongo el barrio que me interesa. Enter. Aparece una sola casa. Una sola casa. Y es, LA CASA.
 
Y, hagamos un alto en este camino newslettero, porque esta parte es la más importante.
 
Sentí vértigo en el estómago.
 
Primer tip/consejo: Si alguna vez dudas en la toma de decisiones... escucha tus tripas. Cuando rujan bien fuerte, por ahí es.
 
6:30
Miro todas las fotos. No me lo puedo creer. Te lo prometo. Llevaba meses manifestando un espacio así. Confieso que ni siquiera miré el precio. Sentí que era mi casa. Me vi allí. Vi a Luis encendiendo la chimenea. A mis gatos corriendo como guepardos. Mi negocio creciendo y facturando las cifras que sueño. Sentí que el universo, las energías que no controlamos o lo que sea en lo que tu creas, me estaba mostrando el camino para conseguir lo que quería. Respiro hondo. Y sin mirar la hora, despierto al marido.
 
El resto de la historia, al menos del comienzo de esta historia, ya te lo ha contado Luis en sus stories. Si aún no los has visto, te recomiendo que viajes a sus destacados. Porque juntos, estamos consiguiendo grandes cosas.
 
EL COTILLEO.
Si has deslizado sin leer el resto, no me seas ansia viva.

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Estas fotos son las que he compartido con mi familia estos días. Están hechas sin pretensiones aesthetics aunque he de admitir, que en esta casa hasta el desorden sale bonito.
 
Mañana compartiré contigo, las cuatro leyes que practico desde hace unos años para lograr mis objetivos. Son sencillas y mi mente se convirtió en océano cuando tuve acceso a ellas.
 

 
Resumen de la carta en formato snack
 
— Tu negocio funcionará mejor si va a tu ritmo.
— Que tu intuición sea tu brújula.
— Toma consciencia de las razones que te impiden cumplir tus objetivos.
— Acepta tus bloqueos y abrázalos. Es la única forma de no ser esclava de ellos.
— Ante la duda, escucha tus tripas. Son el cerebro emocional y tienen la clave.
— En equipo creces más profundo. Más lento, pero más profundo.
 

 
Y por hoy, hasta aquí. Nos vemos mañana.
 
○ Si alguno de mis mensajes te resuenan, me encantaría que los compartieras en tus stories. Recuerda etiquetarme en @lelepastor
○ Ahora mismo cabemos en un restaurante, pero si compartes esta carta, pronto necesitaremos un salón de eventos. Puedes usar este enlace.
○ Si has llegado por un enlace y quieres conocer las cuatro leyes que convertirán tu mente en un océano suscríbete
○ También tengo otra cosa importante que contarte. Si eres observadora, ya sabrás que es.
 
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