Estoy en ese momento límite en donde un lunes decís: ya fue, me vuelvo a cortar el pelo, no aguanto másss. Y el martes: dale Flor, vos podés, bancá un par de meses, sabés que después todo se acomoda.
Hace dos años me corté el pelo, súper corto.
Estuvo bien, hasta que creció y llegó a ese límite que no es ni largo ni corto, sino más bien un intermedio molesto. Sabía que lo que quería era volver a tenerlo largo, pero en mayo del año pasado no me aguanté y me lo volví a cortar.
ERRRORRRR
Con la yapa de que yo le dije al peluquero "hasta acá", y él le sumó unos 4 cm más. (4 cm en un pelo ondulado son como 12 en un pelo lacio.)
Lloro.
En fin, ni bien salí de ahí supe que me había mandado una cagada xl, pero no me quedaba otra que esperar. Pasaron los meses: mayo, junio, julio, agosto, septiembre, octubre, noviembre, diciembre, enero, febrero, marzo, abril.
Y aquí estamos. Un año más tarde, mismo momento incómodo.
Sé que quiero volver al pelo largo, pero ¿me bancaré el proceso?
.......
Te comparto todo esto, que parece que no tiene nada que ver con un proceso de reinvención, porque a la larga —o a la corta— uno de los pilares para la reinvención es el sostener.
Sobre todo, sostener la decisión, sostener el deseo de algo distinto, sin que los miedos o el factor tiempo te desanimen o te peguen para abajo.
Porque sí, una reinvención lleva tiempo: tiempo de diseñar ese paso y tiempo de ejecutarlo, de aprender, de crecer.
¿En qué nos apalancamos hasta tener eso que queremos? ¿Cómo hacemos para sostener la decisión y no soltar antes de tiempo?
Teniendo en cuenta que también estamos sosteniendo otras cosas: laburos, muchas veces hijos, cuidados y la vida que nos pasa.
Mientras escribo pienso en tres cosas, todas básicas, pero olvidadas.
La primera, dejar la cabeza y ponerse en acción. Nada se resuelve solo pensando, hay que meterse, hacer. Dejar de soñar y dedicarle tiempo a la búsqueda. No importa si es una hora a la semana, sostener esa hora y que ninguna call o lavarropas te la saque. No hay nada más desgastante que solo pensar y no hacer.
Después, ir registrando los logros, los pasos, las decisiones que sí nos van acercando (esto aplica para cualquier cosa en la vida). Si solo te la pasás mirando la banderita de la meta, lo más probable es que te frustres y sueltes antes de tiempo. Yo siempre sugiero tener un cuaderno donde registres el paso a paso, los logros, los aprendizajes. Llevar todo al papel hace que puedas ver más fácil el avance. Foco en lo que sí, no en lo que falta.
Y tercero, tener referentes, gente que haya transitado el camino y te pueda tirar un centro. No es necesario inventar la rueda cada vez diría Lau Visco. Hay caminos y conversaciones listas para mostrarte algunos atajos. Y si este camino lo transitás con gente aliada, mejor: el miedo se hace menos intenso. Juntas siempre fue más fácil.
Pensando en tu reinvención, ¿en qué estadio estás vos hoy?
— Pienso pero no actúo.
— Hago pero suelto rápido.
— Hago y sostengo el proceso.
¿Qué práctica te ayuda o ayudaría a seguir fortaleciendo tu decisión?
La mía es seguir mirando el pelazo de Tati y decirme: Florencia, si te lo cortás o te lo alisás te vas a perder de eso. Gracias por sentarte adelante en la reunión de primaria, no tenía chances de mirar para otro lado.
Abrazo grande!
Flor