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Escribo con mi hijo bañándose, está en el agua hace un rato. Sé que en cualquier momento me llama para pedirme salir. También sé que se vienen paritarias fuertes sobre el lavado del pelo.
 
Mientras tengo este ratito de "silencio" te escribo.
 
Una piensa que tienen que pasar 765 cosas para que ese trabajo fan aparezca. Y aun cuando ese número lo veo bastante mentiroso, quiero hacer foco en esos primeros pasos que de alguna manera desencadenan todo.
 
Esos que te permiten avanzar y que, de alguna manera, te dejan con el 25% del camino hecho. Si creeme que si avanzas con estos 3 el avance que se da es sustancial!
 
Se trata de lo simple y lo complejo que es priorizarse y darse el permiso.
Dos acciones que para mi van un poco de la mano.

Acá me llamó mi hijo, le lavé el pelo, lo saqué, lo cambié y hasta metí unas milanesas en el horno. Puse un timer (8 minutos), volví a escribir.
 
Quién te dice que estos newsletters se escriben con un silencio zen de fondo, un sahumerio de no se que, y en una sentada.

Volvamos.
Todo arranca por parar y registrar.
 
A veces paramos por nuestros propios medios, a veces la vida nos para a la fuerza. Pero sea de la forma que sea, parar y registrar es el kilómetro cero de una reinvención.
 
¿Cómo estoy? ¿Qué siento?
¿Cuánto sentido me hace todo esto?
¿Quién estoy siendo hoy?
¿Cómo quiero vivir?
 
Preguntas fundacionales de la vida y de cualquier cambio. Contestarlas es un proceso en sí mismo, y puede llevar un buen tiempo.
 
Un poco en paralelo, después de traer todo esto, aparece el asunto de priorizarnos. De ponernos un chiquitín más en primer lugar.
 
Priorizarnos como personas, como mujeres. Poner un poco más en el centro la propia identidad. Dejar de hacer miles de cosas para los otros — para la familia, para la empresa, para la mirada ajena.
 
Cuando hacés, ¿para quiénes hacés?
No digo por qué ni para qué. Digo para quiénes.
 
¿Cómo sería priorizarte? 
¿Qué implicaría? 
¿Cómo sería ir haciéndolo de una manera orgánica, sin pegar ningún manotazo raro?

Y luego, el tercer paso, que también se va dando en paralelo, porque nada en la vida es lineal, es el de permitirnos.
 
No solo permitirnos priorizarnos un poco más, sino también empezar a permitirnos cambiar. Empezar a permitirnos pensar que puede haber algo distinto y mejor para nosotras. Empezar a permitirnos revisar algunas definiciones internas.
 
Para que esta reinvención arranque y se empiece a mover, necesitamos todo lo anterior.
 
Porque si no hay registro de cómo me siento, si no está el permiso interno de priorizarnos y de creer que tenemos la posibilidad de cambiar de dirección, entonces olvidate de que el click aparezca. Ahí directamente es invisible. La posibilidad se vuelve un punto ciego, no está dentro del radar.
 
¿Cuánto tiempo toma todo este ciclo de registro, priorización y permiso?
A veces meses, a veces años.
 
¿Qué le sigue?
Un paso firme y sostenido hacia adelante. Ya no en la mente, sino en la acción.
 
Dicho todo esto ¿Por dónde andás vos?
 
Un abrazo grande,
Flor

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Flor Carvutto
 
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