Y luego, el tercer paso, que también se va dando en paralelo, porque nada en la vida es lineal, es el de permitirnos.
No solo permitirnos priorizarnos un poco más, sino también empezar a permitirnos cambiar. Empezar a permitirnos pensar que puede haber algo distinto y mejor para nosotras. Empezar a permitirnos revisar algunas definiciones internas.
Para que esta reinvención arranque y se empiece a mover, necesitamos todo lo anterior.
Porque si no hay registro de cómo me siento, si no está el permiso interno de priorizarnos y de creer que tenemos la posibilidad de cambiar de dirección, entonces olvidate de que el click aparezca. Ahí directamente es invisible. La posibilidad se vuelve un punto ciego, no está dentro del radar.
¿Cuánto tiempo toma todo este ciclo de registro, priorización y permiso?
A veces meses, a veces años.
¿Qué le sigue?
Un paso firme y sostenido hacia adelante. Ya no en la mente, sino en la acción.
Dicho todo esto ¿Por dónde andás vos?
Un abrazo grande,
Flor