Te cuento esto porque esta semana es el lanzamiento de Fan de los Lunes: Novena edición. Hace siete años que acompaño estos procesos y me sigue fascinando como el día uno.
Yo, que siempre fui muy inquieta con mis intereses, encontré algo que me entusiasma una locura y que me permite ir mejorándolo edición tras edición.
Lo que empezó siendo un proceso de 16 semanas terminó durando 10 meses. En el medio achiqué mucho los grupos, sumé los módulos de negocios, agregué instancias 1 a 1, los mega eventos presenciales.
Pero no quiero hablarte tanto de los detalles técnicos, sino de todo lo que me encanta acompañar estos procesos de cambio, en su arco completo.
Me fascina la primera etapa, cuando llegan muy desconectadas de ellas mismas y despacito, con varios ejercicios y preguntas se van abriendo. En el mientras tanto el grupo se empieza a afianzar. Se apalancan entre ellas. Se sostienen en los momentos difíciles. Se pasan información, contactos, ánimo.
Después está uno de mis momentos favoritos de todo el proceso, que es cuando las ideas empiezan a emerger. Mujeres que hace cuatro meses ni siquiera sabían bien lo que buscaban, empiezan a ver los primeros brotes de un proyecto propio.
Y después viene otra parte que muy poca gente acompaña de verdad: ponerle cabeza de negocios a ese sueño. Hablar de servicio, de producto, de cómo se sostiene económicamente. Es una parte difícil, la verdad. Porque es mucho más fácil mejorar un negocio que ya existe que crear uno de cero. Ahí aparecen los subibajas, las dudas, el miedo. Ya no estamos en la teoría — estamos en la práctica, con todo lo que eso tiene de más complejo.
Me encanta ser testigo de eso: cómo una idea que alguna vez estuvo solo en un papel empieza a desarrollarse en el mundo real. Vamos ajustando estrategias en tiempo real, probando, corrigiendo. Y esa idea, con cada ajuste, empieza a enraizar cada vez más.
Poder estar ahí, sosteniendo y acompañando ese tramo, en lo más complicado y lo más real del proceso me llena de satisfacción.
Por último llega lo mejor: verlas con clientas. Una mujer de Fan me contó hace poco que le estaban llegando clientas recomendadas. Le dije: esto es lo mejor que te puede pasar. El despliegue de ellas me llena de una alegría tremenda.
Muchas de esas mujeres hoy pasaron a categorías amigas. Y en varios casos, terminé siendo clienta de sus propios proyectos, algo de lo que estoy más orgullosa que de casi cualquier otra cosa: ser clienta de mis propias clientas.
Después de 9 años yendo y viniendo por industrias y diferentes posiciones, sostener esto hace 7 años me demostró lo potente que puede ser ponerle estructura al entusiasmo.
El 10 de agosto arrancamos Fan. Un proceso desafiante, intenso y, sobre todo, muy transformador. 10 meses juntas para reconectar con quién estás siendo hoy, diseñar un nuevo proyecto profesional y empezar a construirlo en el mundo real.
Si hace rato venís viendo que hay algo que no da para más, te invito a que pases, veas la info y, si te resuena, te postules para participar.
Abrazo grande,
Flor